Salas, patios y corredores de las casas de la ciudad de Guatemala (1901-1915)

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Por Luis Alfonso Felipe Rodrigo Ortega Aparicio, académico de número de la Academia Guatemalteca de Estudios Genealógicos, Heráldicos e Históricos

Apoyado por las descripciones de las casas de la ciudad de Guatemala, hechas por don Mario Alberto Mencos Valenzuela, conforme a la edición tercera de su obra titulada La Guatemala de ayer Cartas a un amigo, efectuada en Guatemala por las Librerías Artemis-Edinter, en el año de 2003, y principalmente por una buena cantidad de fotos obtenidas de la Fototeca del Marqués de Vistabella de Guatemala, y del Libro Azul de Guatemala, edición del año de 1915, he logrado reconstruir los aspectos principales de las salas, patios y corredores de las casas particulares de la ciudad de Guatemala, y de un hotel de esa ciudad, correspondientes al periodo 1901-1915.

Una de las descripciones de Mencos corresponde a una casa de habitación que él conoció en el año de 1901, situada entre la 7a y la 9a avenidas y en la esquina de la 21 calle de la zona 1 actual de la ciudad de Guatemala, colindante con la Estación de los Ferrocarriles.

La casa sabida tenía cuatro patios y un sitio. El primer patio poseía muchos arriates, cuyos bordes estaban adornados con conchas rosadas de mar, y al centro del mismo se veía una pila pequeña redonda, que hacía juego con los arriates, y también contaba con una pilastra redonda, sobre la cual existía una muñeca de barro cocido, de forma casi perfecta, con una tinaja en la cabeza, por donde salía el agua abundantemente.

En ese patio estaban sembrados aproximadamente ocho árboles grandes, infinidad de rosales, lirios, cafetos y muchísimas plantas.

En el patio segundo solamente estaba una planta de Paraíso, su suelo se encontraba revestido con piedras, y en el mismo existían dos cuartos destinados para dormitorios de las sirvientas.

El tamaño del patio tercero era mayor que el del primero, en el cual se encontraban varios árboles y platanares, sin excluir a las gallinas, patos, chompipes (pavos) palomas, dos cerdos, dos caballos y una caballeriza con cinco pesebres.

Respecto de otras casas, que en casi en todas se veía lo mismo, y el modo de vivir en ellas era igual, Mencos dijo que poseían tres patios, y otras hasta cuatro, y que las más chicas no tenían menos de dos, sin que dejaran de existir poquísimas con un solo patio.

También advirtió que contaban con zaguán, que la pieza o cuarto primero de cada casa estaba a la derecha, sobre el corredor, por lo general, pavimentado de ladrillo, después de pasar el zaguán, en el que se encontraba la sala espaciosa.

En cuanto a los amueblados de las salas de las casa que él conoció, igualmente nos informa que estaban compuestos por un sofá, dos mecedoras y seis sillas, todos de petatillo, o sea con asientos de malla de petate o esterilla de palma, llamada en Guatemala petatillo, por una mesa, regularmente con plancha de mármol, colocada al centro de la habitación, y en la pared tapizada, que se encontraba atrás del sofá, y sobre este, colocaban un cuadro grande.

Acostumbraban decorar los rincones de las salas con esquineras, en las que se observaban algunos objetos pequeños y artísticos, y las paredes laterales del cuarto eran empleadas para colgar marcos laminados de oro, con guarda de terciopelo de colores morado o rojo, que enmarcaban retratos de familiares importantes de los dueños o inquilinos de las casas.

También se encontraban en cada una de las salas de las casas una mesita con alguna imagen doméstica que representaba las características físicas y de atributos de algún santo –Santo Niño de Atocha, san Antonio o san Miguel, por ejemplo–.

En las puertas de entradas a las salas, y en las ventanas de estas, que daban a la calle, colocaban cortinas de punto, que frecuentemente contenían bastante polvo, y en esas piezas de las casas igualmente podían existir quinqués artísticos y pianos de distintas calidades.

Acostumbraban que las piezas contiguas a las salas fueran ocupadas para dormitorios de las señoras de las casas, los cuales estaban comunicados con las salas por mamparas de arco de vidrios de colores verde y rojo, con forma de abanicos, cubiertas con visillos discretos.

Posteriormente venían los dormitorios de las niñas y luego el de los muchachos, después del cual estaban los cuartos dedicados a servir como comedores, situados siempre en posición horizontal, para cerrar en cuadro la formación de los patios principales de las casas, por lo que los cuartos de comedores enfrentaban con los zaguanes, los cuales tenían pisos empedrados, y en algunas ocasiones, decorados con figuras de estrellas, ruedas, etc., hechas de huesos, y formadas al centro de los pisos de los mismos.

Los patios de las casas se encontraban ornamentados siempre con árboles y otras plantas, sembradas en macetas de todos los tamaños, y los corredores estaban también decorados con plantas sembradas en macetas que descansaban sobre pedestales, columnas, canastas, etc.

En esos corredores se observaban alfombras, mesas, cuadros, sofás, sillas, sillones, mesitas y bancos de madera o mimbre, pintado de blanco, jaulas, descansa macetas, hechos de mimbre o de otro material flexible, y hasta enredaderas.

Opuestos a los cuartos de los comedores se encontraban los oratorios, en los cuales las familias hacían sus momentos de oración, frente a las imágenes de bulto o de estampas encuadradas, que en ellos veneraban.

Después de los comedores venían las piezas destinadas a las cocinas, luego las pilas y los excusados o letrinas, porque no existían en muchas casas los inodoros, letrinas que estaban constituidas por unas tablas con hoyos, montadas sobre bardillas o poyos de ladrillos repellados.

Este es el momento para describir las fotos que acompañan a este artículo, y que me sirven para completar las descripciones, objeto del mismo, citadas conforme a sus colocaciones en esta publicación.

La primera es la de una familia desconocida guatemalteca de fines del siglo XIX, cuya foto original no tiene ninguna inscripción que identifique al autor, ni ninguna anotación, en su parte posterior, que identifique a las personas que posaron para obtener esa imagen.

Entre los objetos que se miran en la foto, existentes en el corredor de la casa, que fue el teatro escogido para recoger la imagen con una cámara fotográfica, están dos jaulas para aves: una colgada y la otra sobre una mesita; un pedestal laminado de oro, con figuras exóticas, posiblemente querubines, con una plancha quizás de mármol, y sobre el mismo, un macetero de porcelana pintada, dentro del cual existe una maceta con su planta y un cuadro con una imagen no definida; sillas, banco y sillones de mimbre, pintado de blanco; un cuadro, colgado de la pared, con una pintura de un paisaje; macetas con sus plantas; otro pedestal sencillo, con su maceta que contiene otra planta, al parecer una especie de palma, los marcos de las puertas de los cuartos de la casa, y otro cuadro que se ve atrás del único pilar del corredor que es posible observar.

La segunda fotografía es de Eichenberger Hermanos, fue captada con una cámara fotográfica el 25 de enero de 1897, día en que don Manuel Arzú Batres, a quien se le ve al centro de la fotografía, con una gorra, cumplió 80 años.

Está rodeado de sus hijos los Arzú Batres y de sus nietos los Arzú Herrarte, todos posando ante la cámara fotográfica en un patio bello, situado frente a una casa de madera, con ventana de guillotina, muy a propósito para casas campestres o de la ciudad de Guatemala, pero de construcción distinta a la de la mayoría de casas de esa ciudad, todas de estilo español.

En el patio consabido es posible encontrar una enredadera, frente a la cual están distintas especies de plantas; macetas: una pequeña y otra grande, con sus respectivas plantas; una alfombra que quizás fue colocada ahí para la comodidad de los fotografiados; una silla de petatillo, en la que está sentado don Manuel, y otras sillas no identificadas, entre las cuales es palpable la que ocupó su nieta señorita doña Amalia Arzú Herrarte (entonces aún niña) acompañando a su abuelo al lado izquierdo del mismo, y una maceta de forma de barril de bebida espiritosa, elevada en el aire, merced a algún suspensor.

La tercera fotografía, cuyo autor es mi bisabuelo don Eduardo Roberto Aparicio Mérida, fue recogida con una cámara fotográfica el 8 de agosto de 1903, en la sala de la casa de habitación de su madre doña Francisca Mérida viuda de Aparicio, ubicada en la 8a calle poniente número 13 de la ciudad de Guatemala, hoy esquina opuesta al Archivo General de Centro América.

En esta fotografía se observa a doña Anita Aparicio Mérida, vestida de novia, porque ese día celebró su matrimonio, en aquella casa, con el abogado y notario público don Rafael Montúfar Madriz.

En la fotografía sabida también es perceptible la araña de cristal de Baccarat, la más grande de las dos arañas, que se encontraban en esa sala, y que años después fue destruida por una negligencia de una sirvienta; el espejo de marco laminado de oro, frente al cual estaba el jarrón de porcelana, que en la foto se le observa; sillas laminadas de oro; una mesa estilo Luis XV, laminada de oro, sobre la cual estaba una estatua pequeña pensante de mármol de Lorenzo de Medici y un florero; una mesa laminada de oro, con otro florero de grandes dimensiones; el amueblado de sala respectivo; un cuadro que reproduce una calle de una ciudad, enmarcado con marco laminado de oro; una de las puertas de acceso, con sus respectivas cortinas y galería; una alfombra de cabeza y cuerpo disecados de tigre, etc.

La cuarta foto fue recogida con una cámara fotográfica por Valdeavellano & Co., entre los años de 1905 a 1907, en el porche de la casa de habitación del abogado y notario público don Rafael Montúfar Madriz, sita en el callejón Manchén de la ciudad de Guatemala, hoy 6a avenida A, entre 3a y 5a calles de la zona 1 actual de aquella ciudad.

Posaron para la capacitación de la fotografía, de izquierda a derecha: general don José Montúfar Madriz, doña Mercedes Montúfar Madriz, doña Anita Aparicio Mérida de Montúfar, don Rafael Montúfar Madriz y doña Lola Montúfar Madriz.

Entre los objetos existentes en el porche se observan un descanso macetas, artísticamente acabado, con su respectiva maceta y planta, hecho, al parecer, con unas raíces y bambú; una alfombra; una mesa, en cuya superficie está una maceta con su planta; un sofá de madera y una silla, también de madera; los pilares, torneados y finamente acabados del porche; la vegetación abundante de la propiedad vecina, más la pared medianera, y un macetero, al parecer de bambú, con su respectiva maceta y planta.

En la quinta fotografía se mira al editor del Libro Azul de Guatemala, del año de 1915, don Máximo Soto Hall, aprovechando lo fresco de un corredor de una casa de la ciudad de Guatemala para tener una lectura amena.

En ese corredor son perceptibles una baranda con sus pilares de madera toscos; un piso del corredor ya no de ladrillo, sino de material lustroso, quizás de cemento romano, muy de moda desde el año de 1892; un gran número de macetas con sus plantas, tanto colgadas como en sus pedestales toscos y en una esquinera de madera sencilla; dos mecedoras, una de ellas de tablas y no de petatillo, y la puerta de acceso a una de las habitaciones de la casa, con su bien acabado marco de madera y mampara de vidrios y madera.

La sexta fotografía reproduce el estado en que se encontraba, en el año de 1915, el amplio y elegante patio del Hotel Continental de la ciudad de Guatemala, ubicado en la 7a avenida sur y 10a calle oriente de la hoy zona 1 de aquella ciudad, foto obtenida del Libro Azul, antes mencionado.

De acuerdo a la foto aludida, en el centro de aquel magnífico patio, se encontraba una pila con su arco de metal, del cual estaba suspendido un farol pequeño; los arriates con infinidad de plantas de muchas especies; árboles también de distintas especies, y arbustos variados, que en conjunto ofrecían un ambiente sano y agradable a la vista de los huéspedes de aquel hotel.

Las séptima y octava fotografías, igualmente obtenidas del Libro Azul indicado, reproducen, respectivamente, las salas de las residencias, sitas en la ciudad de Guatemala, de don Nazario Herrera y de la familia Yurrita; la última de ellas, ubicada en donde hoy se encuentra el Tribunal Supremo Electoral de la república de Guatemala.

La novena foto, proveniente del Libro Azul, muestra el elegante patio de la casa de habitación de don Manuel José Orantes, en la cual figuran dos pilastras con sus copas que contienen plantas sembradas; una multitud de macetas que simulan barriles de bebidas espiritosas, con plantas de muchas especies; el piso del patio, al parecer de ladrillos; enredaderas en flor; el tejado de la casa, de tejas y con una canal; los pilares de madera que sostienen el tejado, y árboles de varias especies.

Y la última fotografía reproduce el estado que, en el año de 1915, de conformidad al Libro Azul, tenía la sala de la residencia de doña Leonor H. de Garín, sita en la 9a avenida sur número 68 de la ciudad de Guatemala, en la que se observan muchos retratos de sus familiares, principalmente en la esquinera que se mira con claridad.

 

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